21.5.15

Ese pequeño y frágil punto azul, nuestro hogar



Planeta Tierra, 23:00 hrs GTM. En los segundos que transcurre un suspiro arranqué mi nave espacial y me dirigí hacia la Casa Blanca, en Washington D.C. obligando a Barack Obama a subir y ocupar uno de los asientos libres que había justo detrás mía (la cápsula constaba de 5 plazas). A continuación pasé por Mosul (Irak) y, de nuevo, forcé a Abu Bakr al-Baghdadi (supuesto califa del Estado Islámico) a subir a la nave situándolo al lado del presidente de Estados Unidos. Mis últimas paradas fueron Pekín (para recoger a Xi Jinping, presidente chino) y  Moscú (para hacer subir a Putin). Una vez estaban todos estos líderes a bordo, conecté y arranqué la propulsión nuclear con la que mi nave contaba y me encaminé dirección al pequeño Plutón. Pasamos Marte en cuestión de horas y nos acercamos al colosal Júpiter con su sistema de lunas. Cogiendo impulso gracias al empuje gravitacional de este gigante gaseoso, nos encaminamos dirección Saturno, ese mágico y fascinante planeta de los anillos. Las vistas dejaron sin habla a los líderes, podía ver sus muecas de asombro y fascinación ante el grandioso espectáculo que se hallaba frente a la cabina de nuestra nave de grafeno. Saturno giraba y, a su vez, sus anillos en la inmensidad oscura y luminosa del espacio. A través de unos micrófonos de alta sensibilidad podíamos oír el sonido extraño, hipnótico y penetrante: https://ia700408.us.archive.org/7/items/NASASoundofSaturn/123163main_casskr1112203.mp3 de su danza misteriosa. La temperatura allá fuera era de muchos grados bajo cero, buena muestra de ello era una pequeña luna de hielo llamada Encélado, como una gran bola de hielo y nieve que atrajo toda nuestra atención pese a percibirla tan insignificante al lado del coloso anillado. Por suerte, en nuestra acogedora y confortable cabina, nos sentíamos seguros y confiados pese a la inquietante percepción de estar en medio de la inmensidad cósmica.

Pasado ya Saturno, en la lejanía, nos encontramos con Urano y Neptuno. Mundos también extraordinariamente bellos por fuera pero prácticamente imposibles para la vida orgánica tal y como la conocemos. El intenso azul de Neptuno nos llamó poderosamente la atención, como un mundo de océanos inaccesible (aunque realmente es metano, helio y otros gases).













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Nos aproximamos a nuestro destino, Plutón, un pequeño planeta alejado del resto en el Sistema Solar y cerca del gran Cinturón de Kuiper (una zona muy peligrosa para nuestro vuelo espacial). El espectáculo cósmico al llegar a Plutón nos hizo abrir la boca de nuevo del pasmo, estábamos observando una nube colosal de pedruscos girando a una velocidad endiablada.

Habíamos tomado ya tierra firme en Plutón y salimos a dar un paseo en el módulo-cápsula que se había desplegado de nuestra nave, recorrimos unos pocos kilómetros y paramos en una elevación del terreno. Desde allí desplegué el telescopio que llevaba acoplado a la cabina y apunté las coordenadas exactas para localizar nuestro hogar.
"Ir echando un ojo a través de esta lente", les dije volviéndome hacia ellos. Uno tras otro fueron mirando. "Sólo veo un punto azul" dijo Obama. "Parece que está desenfocado, solo veo lucecitas" afirmó el líder del Estado Islámico. Los presidentes de Rusia y China se miraron con una mueca de indiferencia por lo que habían observado a través del instrumento. Seguidamente les sermoneé: "Ese punto azul que veis es nuestro hogar, la Tierra. Habéis contemplado otros planetas como Júpiter y Saturno, gigantescos, otros como Neptuno, fascinantes e inhóspitos. Nuestro hogar, ese pequeño y frágil punto azul, es el único mundo en el cual es posible nuestra vida. Podemos respirar, correr, sentir la hierba bajo nuestros pies, bañarnos en ríos y mares, disfrutar de una tarde al sol mientras leemos un libro y mil cosas más. Todo esto sería inalcanzable en los planetas que hemos visto a lo largo de nuestro viaje, así como en la inmensidad de puntitos minúsculos de luz que veis a nuestro alrededor. Esto tiene que serviros como una lección de humildad ya que somos absolutamente insignificantes. Si os creías poderosos en vuestros despachos, tronos o balconadas mirad ahora lo que sois: seres microscópicos en un puntito azul de una zona del espacio, como cualquier otra." Putin, que había guardado silencio largo rato, se levantó de un salto y gritó: "¡¡yo soy el líder de Rusia, y pronto de la resucitada URSS!!" . "¿Ves a tu amada Rusia desde aquí?" le pregunté. "ummm no pero estamos muy lejos..." me contestó. "¿Lejos?¿eres consciente de que apenas nos hemos movido unos metros si comparamos nuestro viaje con la inmensidad colosal de todo el universo?" le requerí. "Nuestra tecnología nos hará llegar a otras galaxias como Andrómeda, mucho más lejos que ahora" dijo en tono chulesco Obama. "¿Lo crees? puede que sí pero créeme si te digo que ni tú ni yo veremos eso, si antes no hemos destruido nuestro punto azul" le recriminé."¡Somos el pueblo elegido por Dios!" afirmó en un tono grandilocuente el líder del ISIS. "Hay cientos de miles de galaxias, miles de millones de estrellas en su interior y billones de planetas, miles similares a la Tierra ¿piensas que, por mera estadística, íbamos a ser los únicos seres vivos en toda esta inmensidad?" le planteé a al-Baghdadi.

Todos quedaron en silencio, agacharon la cabeza, arranqué los motores y puse rumbo de vuelta nuestro hogar, ese pequeño, humilde y frágil planeta.

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