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14.12.09

Mi vida sin mí

A menudo mis zapatos despiertan angustiados,
alborotan el ropero un poco
y avanzan por el cuarto a lengüetazos,
(la alarma corretea por la estancia)

Los cajones sufren un shock nervioso
y vomitan tejanos y camisas en cascadas textiles.

En el techo las estrellas se vuelven kamikazes.
Oscuras supernovas,
prenden por donde pasan decenas de fuegos fatuos.

El reloj hace su particular huelga,
en pasiva rebelión,
presagia el juicio final de las doce en punto.

Ya no quedan segundos ni latidos.

Caen los libros, los viejos amigos.
Agitan sus páginas con presteza,
y los más viajeros
planean hacia la biblioteca más cercana.

No resisten tampoco las lámparas, y tulipas y apliques
estallan en mil haces de luces que se van,
que se van volando…

Mi muerte se acomoda como gato en el regazo.

1.12.09

El fondo del fondo

De vez en cuando me invade un algo (llámalo valor, llámalo ira), y la emprendo
a escobazos contra los monstruos que hay bajo la cama.

Encuentro escamas y pelusas, y entre tinieblas, me deshago del polvo del pasado, que se arremolina como el humo espeso de las brujas.
Ahuyento a las fieras con tu risa efervescente y es entonces, sólo entonces, cuando mi alrededor va perdiendo esa apariencia de caída infinita, y siento en los pies las losas frías, tocando por fin el fondo, para después tomar impulso, oxigenar los pulmones y ensanchar la vida, porque ya se ve la luz al final del túnel y no tengo por qué seguir bailando con la autocompasión.