18.11.10

ilusiones


Anochece en la ciudad y la luz tenue de las farolas se cuela entre el cristal humedecido de una fría tarde de invierno. Llego como cada día de la universidad, y mientras picoteo algo, voy revisando el correo, obsevando como va mi otro yo (el de las redes sociales).

Mucho tiempo ha pasado de aquella vez que me ilusionaba con la sonrisa de la chica más guapa de clase, con creer que mis valores y mis causas eran las más justas y que todo el mundo estaba equivocado.

Hace tanto que no sueño con cosas irreales y objetivos imposibles de alcanzar que ya ni me acuerdo de cuándo fué el último sueño que tuve, la última vez que soñé despierto.

Me gustaría volver a la niñez, aunque sólo fuera por un instante, cuanto daría yo por tener esa ilusión inocente de un niño, esa felicidad que llena el espíritu con cosas tan simples. El poder dormir plácidamente soñando con cosas fantásticas, el despertar lleno de energía y con algo siempre nuevo por descubrir, algo por lo que tener ilusión.

Quizás esa ilusión inocente y auténtica quedó atrás, ahora un mar de dudas inunda mi cabeza. Ya no queda para mí nada puro, nada por lo que merezca la pena ilusionarse, todo se compra y se vende en un mercadeo repugnante. Ya no quedan cosas auténticas, sólo dudas y elucubraciones.

En esta sombría habitación seguiré pensando en aquellos años felices en los que, gracias a una ignorancia e inoncencia supina, fuí inmensamente feliz.

2 comentarios:

  1. Me encanta esto que has escrito.
    Describe exactament lo que pienso cada día y sé que anclarme en el pasado no es bueno, pero siempre pensaré que cualquier tiempo pasado fue mejor.
    Un saludo,

    ResponderEliminar
  2. Toda época tiene su parte buena y su parte mala. Yo creo que aún se pueden encontrar esas ilusiones, lo que he aprendido es que se encuentran en la gente. Es la gente lo que nos da vida; conocer una persona nueva, sus ilusiones y sueños, reirte con ella, ayudarla, llorar con ella... todo esto, esta unión, creo que aún sigue teniendo algo de esa pureza e ilusión de la que hablas... Aunque no todos lo tengamos, se puede enocntrar. :)

    ResponderEliminar